Complejidad Ecosistémica

Desde Creando Redes ya hemos resaltado alguna vez que los sistemas ecológicos presentan dinámicas que responden a numerosas variables. Tan numerosas, de hecho, que en ocasiones ni siquiera las podemos conocer todas, ni mucho menos cómo interaccionan entre sí. A continuación os presentamos dos ejemplos que lo constatan:

En primer lugar, recientemente apareció la noticia de un estudio que advierte de las dramáticas consecuencias que puede acarrear la progresiva desaparición de los grandes carnívoros, de la que el ser humano es el principal responsable. Su falta, dicen, eliminaría el control que ejercen sobre las poblaciones de grandes herbívoros, los cuales a su vez afectarían a las poblaciones de especies vegetales, que soportan poblaciones de otros herbívoros… La sucesión, como podéis observar, continúa hasta proporciones difíciles de ponderar, afectando a largo plazo a los sistemas en toda su magnitud. “Ciertamente, es verdad que estos animales son asesinos, pero son además inmensamente importantes para los ecosistemas del planeta.”, dice el profesor Ripple, de la Universidad de Oregón; “Es duro vivir con ellos, pero son un recurso precioso.”

Después del anterior, el segundo ejemplo puede pareceros contradictorio, aunque en realidad ahonda en el mismo principio. Otro estudio reciente afirma que el equilibrio de los ecosistemas se basa no solo en que ciertas poblaciones sean suficientemente elevadas, sino también en que otras sean lo bastante bajas:  el estudio ofrece evidencias experimentales de que, a medida que una especie de planta se extiende, aumentan los organismos que las parasitan, manteniendo así controlada a esa especie dominante y permitiendo, por tanto, que otras se desarrollen al poder tener acceso a los recursos necesarios.

Como podéis ver, el equilibrio es muy complejo, resultado de un proceso histórico desarrollado en períodos de tiempo muy largos (en ocasiones, a escala geológica). Por ello, es necesario extremar la precaución a la hora de desarrollar actividades que afecten a esos sistemas, que no son otra cosa que nuestras propias fuentes de recursos.

En los siguientes enlaces podéis encontrar los enlaces a los estudios publicados (ver los textos completos requiere suscripción):

https://www.sciencemag.org/content/343/6167/1241484  –>Sience; Ripple et al.

http://www.nature.com/nature/journal/vaop/ncurrent/full/nature12911.html –> Nature; Bagchi et al.

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