La evolución imprescindible: de la conservación a la Restauración Ecológica

El 1 de marzo de 1872 se sancionaba en Estados Unidos la creación del Parque de Yellowstone. Considerado el parque natural más antiguo del mundo, sus casi 9.000 km² no sólo albergan la mayor superficie prácticamente intacta del hemisferio norte, sino que plasman toda una concepción de la relación del hombre con la naturaleza: la constatación de que son entidades separadas, y de que la conservación de lo “natural” sólo era posible levantando barreras legales que crearan burbujas aisladas del desarrollo “artificial”, creciente, del ser humano.

Muchas zonas consideradas de mayor o menor valor natural fueron constituyéndose en figuras similares, convirtiéndose en hitos de los esfuerzos de los movimientos conservacionistas, que veían en esta creación de refugios o santuarios la solución para la supervivencia de las especies (posteriormente se pasaría al término “biodiversidad”, más genérico), cada vez más amenazadas. El ser humano quedaba, así, excluido de ser considerado parte de la naturaleza, y su actividad no tenía impacto alguno en las dinámicas de perturbaciones que regulan los ecosistemas, al menos en esas reservas.

Bisontes en Yellowstone

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y se han creado muchos más parques naturales con distintos grados de protección. Sin embargo, los datos hablan por sí mismos: como afirma el reputado Sir David Attenborough, “los parques y reservas naturales ya no son suficientes”. La actividad humana tiene impacto ahora de manera global, y su influencia se deja sentir dentro y fuera de los parques. Además, a pesar de éstos, las cifras de extinciones y especies amenazadas no han dejado de crecer; la población humana continúa su crecimiento exponencial, con tasas de consumo que superan el capital natural disponible anualmente (agotamos recursos más rápido de lo que se generan en un año); la emisión de gases de efecto invernadero destroza récords; se suceden fenómenos climáticos cada vez más extremos…

Ante este panorama, se hace imprescindible dar el siguiente paso, cambiar de enfoque. Ya no es suficiente conservar el capital natural disponible, sino que se hace necesario comenzar a restaurar el capital perdido, recuperar los espacios degradados para darles un uso y generar así, de nuevo, servicios ecosistémicos que puedan nutrir nuestras economías.

Si hasta ahora la dinámica ha sido la de “poner una valla alrededor de la biodiversidad existente” como afirma, a modo de simplificación, este artículo, en la actualidad tenemos la oportunidad de rehabilitar espacios degradados, sin uso o mal utilizados, para la recuperación de hábitats de especies, así como mejorar o restaurar los que están amenazados por el deterioro. Transformar nuestros espacios abandonados (como los muchos campos de cultivo que ya no se explotan) en un mosaico de zonas protegidas y aprovechar nuestras infraestructuras lineales, conectores para nuestros viajes, como corredores para una fauna que, en un contexto de cambio global, ya está comenzando a huir hacia temperaturas más soportables; generar en nuestras ciudades refugios, en vez de amenazas, para las especies que sobreviven en su matriz circundante…

Ego-2-Eco

Comprender, al fin, que sí, fuimos y somos principales responsables del problema. Pero también somos los únicos que podemos ponerle solución.

ENGLISH VERSION:

On March 1st, 1872, the creation of the Yellowstone National Park was made effective in the United States. Considered the oldest of the world, its 9.000 km2 host not only the biggest untouched surface in the northern hemisphere, but also states a whole conception of the man-nature relationship: the claim that they’re separated entities, and the conservation of the “natural” was possible only by lifting legal barriers which create bubbles isolated from the growing, “artificial” human development.

Many areas considered of natural value were protected under similar figures, becoming milestones of the conservationist movements, which saw this creation of refuges or sanctuaries as the solution for the species (later, “biodiversity”) survival, increasingly threatened. Human being stayed, therefore, out of nature, and his activity had no impact on the perturbation dynamics regulating the ecosystems, at least within those reserves.

A long time has passed, and many more natural parks have been created, with different degrees of protection. However, data speak by itself: as the renowned Sir David Attenborough, “natural parks and reserves are no longer enough”. Human activity has now a global impact, and its influence can be felt in and out of the parks. Besides, despite these parks, the extinction and threatened species number keep growing; human population still grows exponentially, with consume rates that overcome the annually available natural capital (we deplete resources faster than they are generated in a year); the greenhouse gases emission breaks all records; increasingly aggressive climate phenomena succeed…

In this scenario, it is essential to step forward, to change the approach. It’s no longer enough to conserve the available natural capital, we need to start restoring the lost capital, recovering degraded spaces to give them some use, so that they provide again ecosystemic services able to support us and our economies.

If the inertia has been so far to “put a fence around existing biodiversity”, as this article simplifies, we have now the opportunity of rehabilitate degraded areas, without an use or poorly managed, to recover species habitats, as well as improve or restore those threatened by deterioration. To turn our abandoned spaces (as the many crop fields no longer exploited) into a mosaic of protected areas and use our lineal infrastructures, travel connectors for us, as species corridors for a fauna that is already running away for more suitable conditions, in a global changing context; to create shelters, instead of menaces, in our cities, for the species living around…

To finally understand that yes, we were and we are main part of the problem. But we can also be the ones to bring the solutions.

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4 thoughts on “La evolución imprescindible: de la conservación a la Restauración Ecológica

  1. Hola Sandra
    Completamente de acuerdo con el relato del problema. También la restauración es parte de la solución. Lamentablemente el problema medioambiental es complejo y global y por tanto las soluciones deben ser complejas y globales.
    El foco debe estar en donde está el problema, que es cómo usamos hoy los recursos, cual es nuestra relación con el entorno en todas las facetas económicas y productivas: agricultura y ganadería, energía, minería, silvicultura, urbanización, construcción y edificación,…..etc. Ya no podemos continuar así, y hay que evolucionar como cuando el hombre ha evolucionado, necesitamos conocimiento y tecnología, y cambiar todos los procesos incorporando al medio ambiente como parte de la solución. Integrándolo en nuestra cadena de valor.
    Un saludo afectuoso

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