Bancos de Conservación a examen

blogEl modelo de Bancos de Conservación propuesto en España, trata de adaptar la iniciativa de Mitigation banking desarrollada en  Estados Unidos y algunos países de Europa.

Según la NMBA (Nationa Mitigation Banking Association), los bancos de mitigación suponen la “restauración, creación, mejora o conservación de hábitats con el objetivo expreso de compensar impactos residuales (no evitables) generados por distintas actividades cuando estos no pueden ser corregidos in situ o no serán tan beneficiosos desde el punto de vista ambiental”.

Estas unidades de terreno  son expresadas en “créditos”. Sus propietarios son responsables del mantenimiento de los valores ambientales de los mismos a largo plazo y pueden venderlos a organizaciones o empresas que deban compensar impactos medioambientales a un precio fijado por el mercado. De esta manera el que adquiere “créditos” a través de esta modalidad de compensación, transfiere su responsabilidad al propietario del Banco de Mitigación.

En el año 2011, 37 de los 56 estados de Estados Unidos poseían bancos de mitigación. Esto que implicó la protección de 450.000 acres y la generación de un mercado de 2.200 millones de dólares, en el que el valor de los créditos ha oscilado entre los 3.000 y los 600.000 $

Antes de que la creación de uno de estos bancos adquiera la posibilidad de vender sus créditos, los gobiernos deben aprobar los planes para la creación de cada banco de mitigación que debe incluir tanto los valores que pretende restaurar o conservar, las medidas que se adoptarán para llevarlo a cabo y un plan de seguimiento.

La aplicación en España

En el contexto español la aplicación de los Bancos de Conservación de la Naturaleza como medida compensatoria se regula a través de la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental y de manera no explícita (aunque facilitaría su implantación) por la normativa sobre Responsabilidad Ambiental  (Ley 26/2002 y RD 2090/2008).

A pesar de esta regulación, desde hace un año se trabaja en un plan específico que asiente las bases para la aplicación de los Bancos de Conservación en nuestro país. Actualmente el proceso se encuentra paralizado debido a las críticas de las asociaciones ecologistas que consideran, entre otras cosas,  que ya existe una falta de rigor en la Evaluación de Impacto Ambiental y que no existen garantías de éxito para la aplicación de los Bancos de Conservación.

Según las opiniones de estas asociaciones, para evaluar el impacto de una actividad en el medio deberían seguirse un modelo de jerarquía de mitigación en el que primero debe evaluarse la posibilidad de evitar el daño, reducir el impacto residual mediante medidas de corrección y restauración y por último compensar. Sin embargo, este modelo, dicen, tiene una escasa aplicación y se recurre directamente a la última alternativa.

“No nos oponemos, pero no tenemos prisas por aprobarlo”

Responsable de WWF España

 

Lejos de que esta medida haya sido considerada como perniciosa por monetizar la biodiversidad y no asegurar la compensación del daño, se identifica además que los créditos generados por los bancos de conservación, al ser transmitidos en régimen de libre mercado, podrían ser negociados por terceras partes en mercados secundarios. Esto favorecería que la toma de decisiones sobre la diversidad y los servicios ecosistémicos se lleve a cabo bajo intereses puramente económicos y no ecológicos o sociales.

Los retos y las dudas

Más allá de la discusión actual sobre si desarrollar o no Bancos de Conservación en nuestro país, existen otros retos a los que habría que hacer frente y que suscitan algunas dudas.

En primer lugar, se cuestiona el hecho de que los ecosistemas naturales que tardan siglos en generarse puedan ser recreados con los mismos valores y de manera artificial en unos pocos años.

A esto habría que sumar el hecho de que la restauración de la diversidad y el capital natural implica llevar a cabo un diagnóstico específico  de cada situación y recuperar primero los procesos ecológicos y las funciones ecosistémicas. ¿Cuentan los gobiernos con especialistas capaces de llevar a cabo este diagnóstico ecológico, en ocasiones muy complejo?

En segundo lugar,  existe la dificultad de valorar económicamente la pérdida de diversidad o servicios ecosistémicos generada por una determinada actividad y cuántos “créditos” obtenidos a partir de un banco de mitigación son necesarios para su compensación.

A pesar de que ya existen herramientas que permiten valorar económicamente los servicios ecosistémicos y el capital natural, esta valoración está sesgada por los datos disponibles para cada tipo de ecosistema y la propia herramienta de medida utilizada. Además, estas valoraciones requieren tiempo y deben ser llevadas a cabo por grupos multidisciplinares de expertos. ¿Pueden permitirse los gobiernos la inversión que requeriría una valoración específica de cada situación?

Además, se presupone que los bancos de mitigación son creados en las inmediaciones de los espacios que han sido afectados por una determinada actividad, pero la realidad es que estos bancos de mitigación pueden localizarse en áreas alejadas del espacio impactado.

Cabe por tanto la duda de si los “créditos” procedentes de estos bancos pueden realmente ser equiparables a los valores perdidos en la zona impactada. En este sentido, la estrategia española prevé que el valor de los créditos sea menor cuanto más alejado esté el banco de conservación de espacio impactado, pero esto supondría que tengan que comprarse muchos más créditos y puede que no estén disponibles.

 

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Por último y desde mi punto de vista más importante, los ecosistemas son diversos y complejos. Dentro de un mismo ecosistema podemos encontrar distintos estado estables  con distintas comunidades, distintos tipos de relaciones que hagan variar los servicios ecosistémicos que provee. Además algunos ecosistemas tienen un alto nivel de singularidad, hasta el punto de no poder ser compensables. ¿cómo pretenden afrontarse estos retos?

En Creando Redes somos conscientes de que recurrir a medidas de compensación en muchos proyectos es algo inevitable y puede que los Bancos de Conservación puedan llegar a ser una solución viable si se consiguen solucionar las cuestiones que hemos mencionado. Sin embargo, consideramos que en muchos casos aún no se ha llegado al punto de restaurar los impactos que generan distintas actividades de manera realmente efectiva, con un enfoque centrado en la conservación de la restauración de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos y creemos que es algo a lo que habría que dar prioridad.

Para concluir, cabe destacar que hay mucho conocimiento disponible sobre como restaurar ecosistemas desde un enfoque ecológico y que este conocimiento podría ser muy útil a la hora de plantear los nuevos Bancos de Conservación. De hecho, estos bancos en sí podrían suponer una oportunidad para la restauración de ecosistemas degradados con criterios ecológicos.

No obstante, aún queda mucho trabajo por hacer, hay ecosistemas cuya restauración aún no se ha abordado y es necesario seguir investigando… probablemente los bancos de conservación podrían incorporar proyectos piloto para desarrollar técnicas efectivas de Restauración Ecológica que luego puedan ser aplicadas en otros bancos. De momento nos apuntamos esta idea por si podemos llegar a ponerla en práctica!

Si quieres leer algunas noticias que han salido recientemente en los medios sobre este tema pincha aquí y aquí.

Que lo disfrutes!

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