Poniéndole puertas al campo (I): El Ecosantuario de Orokonui, un exitoso proyecto comunitario de restauración ecológica en Aotearoa

Parte I: Factores de degradación y motivaciones para la Restauración Ecológica en Nueva Zelanda

Hace una década se fundó la asociación Ecosantuario de Orokonui al amparo de la Fundación de Historia Natural de Otago, con el firme propósito de restaurar ecológicamente para la naturaleza y la comunidad un espacio degradado en los alrededores de Dunedin, la segunda ciudad más grande de la isla sur de Aotearoa (la tierra de la gran nube blanca), que es nombre maorí para Nueva Zelanda.

Ecosantuario Orokonui

Vista del la valla de Orokonui. Foto: Rocío de Torre Ceijas

La primera fase del proyecto de construcción del santuario fue la colocación  de  una valla que costó la friolera de 1.3 millones de euros de 2 metros de alto y 8.7 km de perímetro, que encierra 307 hectáreas de hábitat protegido. En Aotearoa se han desarrollado muchas innovaciones tecnológicas en la construcción de vallas agrícolas para el cercado de propiedades y de ganado. Ahora esta tecnología también se emplea en la restauración de ecosistemas, pero: ¿qué es no lo que no debe entrar o salir del recinto vallado? La explicación la descubrimos indagando en la historia natural de este país.

“Se estima que antes de la llegada de los polinesios (predecesores de los maoríes) hace unos 900 años, entre el 90 y el 85 % de estas tierras estaban cubiertas por bosques”

 

A pesar de que Aotearoa ha sido el último territorio del planeta en ser colonizado por los humanos, el régimen de perturbaciones antrópicas ha provocado una rápida transformación de los ecosistemas. Los maoríes primero y, posteriormente, los europeos que colonizaron estas islas hace unos 160 años, utilizaron del fuego como práctica habitual de clareo del bosque. A este factor de degradación se le suma la introducción de especies. Es llamativo que en Aotearoa la cantidad de plantas vasculares introducidas supera a la de especies nativas (2400 especies vs. 2300 especies de las cuales el 86% endemismos).

“Se estima que el 50% de los bosques ha desaparecido dejando paso a los pastos como ecosistema dominante”

 

Además, la flora y la fauna neozelandesas son particularmente vulnerables a los mamíferos depredadores introducidos, sobre todo, a partir de 1800. Zarigüeyas, ratas, erizos, gatos asilvestrados y mustélidos tales como los armiños, los hurones y las comadrejas suponen una seria amenaza para la supervivencia de las especies que evolucionaron en ausencia de estos mamíferos durante más de 80 millones de años.

kakapo

Kakapo. Foto Allpe

Por ejemplo, en Aotearoa como consecuencia de los procesos evolutivos en ecosistemas en una ausencia casi total de depredadores, hay una alta proporción de aves que anidan en el suelo, otras carecen de comportamientos de defensa contra depredadores, y muchas otras incluso han perdido la capacidad de volar, como el emblemático kakapo, el calamón takahe, el kiwi, o el extinto moa. Estas aves no voladoras se adaptaron a nichos ecológicos normalmente ocupados por mamíferos en otras zonas de la tierra. Sus principales depredadores eran otras aves por lo que las estrategias de defensa son huir, esconderse entre la vegetación, camuflarse, y en algunos casos quedarse quietos. Obviamente, estos métodos de defensa han tenido poca o nula efectividad ante los depredadores introducidos.

“El 32 % de la superficie de Nueva Zelanda forma parte de la red de áreas protegidas”

 

Como resultado de la transformación frenética de los ecosistemas y la introducción de depredadores y otras especies invasoras, se han extinguido 56 aves, y otros 30 taxones más repartidos entre plantas y animales. Aún más, de acuerdo a datos oficiales, la lista de especies amenazadas incluye otros 403 taxones, en los que la proporción de aves endémicas es particularmente alta. Algunas de estas aves endémicas están en grave peligro de extinción y  solo sobreviven en pequeñas islas donde no habitan los mamíferos depredadores.

La introducción de predadores es pues una de las principales causas de numerosas extinciones y de la disminución de poblaciones de las especies nativas. Por ello, los espacios acotados por unas vallas especiales “a prueba de plagas” (en inglés proof-pest fence) se han convertido en una herramienta para la conservación y restauración de ecosistemas en las dos islas principales de Aotearoa. En el interior de las zonas valladas los mamíferos depredadores se consiguen erradicar o bien se mantienen a niveles de población muy bajos.

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Este post forma parte de un artículo extenso desarrollado por la Dra. Rocío de Torre Ceijas (rociodetorreceijas@gmail.com) y Dr. Daniel Martín Collado (danielmartincollado@gmail.com)

— English version

The Orokonui Ecosanctuary Charitable Trust was formed as a project of the Otago Natural History Trust (ONHT) a decade ago. The project was fully committed to ecologically restoring a degraded area close to Dunedin, the second largest city of the South Island of Aotearoa (the land of the long white cloud), the Maori name for New Zealand. The first step of the project was to erect a $2.2 million, 8.7 km, 2 m high pest-proof fence around 307 hectares of protected habitat. In Aotearoa, a lot of technological innovation has been developed in fence construction to enclose properties and livestock. Nowadays, this technology is applied to restore ecosystems: but what should be included or excluded from the enclosed area? We discover the explanation in the natural history of this country.

Although Aotearoa was the last territory colonised by humans, the regime of anthropic disturbance has leaded to fast transformation of the ecosystems. Before Polynesian (Maori ancestors) arrival 900 years ago, it is estimated that between 85% and 90% of Aotearoa land was covered by forest. First Maori and subsequently Europeans who colonised these islands 160 years ago, have used fire as a tool for forest clearance. As a result, half of the original forest has disappeared. Although, 32 % of land is in the protected area network, production landscapes which are mainly pastures, are dominant. In addition, the introduction of overseas species contributed to further environmental degradation. It is a striking fact that in New Zealand there are more introduced vascular plants (2,400) than native species (2,300 86% endemism). Moreover, New Zealand fauna and flora are particularly vulnerable to predatory mammals introduced since 1800. Brush tale possums, rats, hedgehogs, wild cats and mustelids such as stoats, weasels and ferrets are a serious threat for the survival of native species. Native species evolved without the presence of predatory mammals over 80 million years. As a consequence of the evolutionary processes in ecosystems with a few predators, there are a high proportion of ground-nesting birds, and other birds show a lack of defence mechanisms against predators. Some of them are flightless, such as the emblematic kakapo, the takahe, the kiwi or the extinct Moa. Their main predators in the old days were other birds and their defence mechanisms consisted of running or hiding using camouflage or stillness to avoid predator detection. These strategies are useless against introduced predatory mammals.

Over 56 birds and another 30 taxa distributed among animals and plants have become extinct because of the fast transformation of ecosystems and the introduction of predators and other invasive species. According to the government, there are 403 taxa in the threatened species list in which the proportion of endemic birds is particularly high. Some of them are critically endangered species, and they only survive on small free-pest islands. The introduction of predators and habitat destruction by browsers are the main cause of the extinction and decline of a large number of native species. For this reason, proof-pest fences are tools for ecosystem conservation and restoration in main islands of Aotearoa. Inside these fences the predatory mammals are eradicated or their populations remain at low levels.

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3 thoughts on “Poniéndole puertas al campo (I): El Ecosantuario de Orokonui, un exitoso proyecto comunitario de restauración ecológica en Aotearoa

  1. Me parece un articulo muy interesante, bien escrito e innovador en técnicas de restauración de ecosistemas.
    Ánimo a seguir escribiendo…

    1. Muchas gracias Mariví! nos alegra mucho saber que nuestro trabajo y el de nuestros colaboradores tienen tan buena aceptación. Seguimos adelante!

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