RECARE: Siguiendo la pista a la restauración de Aznalcóllar

Hoy queremos compartir con vosotros parte de los resultados del proyecto RECARE, un proyecto cuyo objetivo es desarrollar y validar las medidas de prevención, rehabilitación y restauración de suelos.

Este proyecto pretende evaluar de qué forma las medidas han servido para la restauración de las funciones del suelo y de los ecosistemas, valorar la relación coste – efectividad de las medidas  y revisar y comparar las políticas con el objeto de identificar posibles coherencias, contradicciones y sinergias.

Para cumplir con los objetivos, el proyecto RECARE cuenta con 17 localizaciones de estudio en diferentes ambientes biofísicos y socio-económicos de toda Europa. Una de estas localizaciones es el Corredor Verde del Guadiamar que se creó tras el desastre de Aznalcóllar.

 

guadiamar

Efectos de la rotura de la balsa de la mina Aznalcóllar sobre el río Guadiamar en 1998. Foto elmundo.es

 

El 25 de abril de 1998 una de las balsas de  de la mina de Aznalcóllar, propiedad de la minera sueca Boliden AB, se rompió generando uno de los mayores desastres naturales acontecidos en España. El vertido de 2 hm3 de lodos y entre 3 y 4 hm3 de aguas ácidas, afectó a 4634 ha de cultivos y pastos situadas hasta 62 km aguas debajo de la balsa, coincidiendo con el Parque Nacional de Doñana.

El plan de restauración del área afectada incluyó las siguientes acciones:

  • Eliminación de la degradación mediante la limpieza de lodos y suelo. Recuperación del suelo con la adición de enmiendas.
  • Expropiación de las tierras afectadas para evitar la producción de alimentos en estas zonas agrícolas que pudieran estar contaminados y llegaran al mercado nacional e internacional.
  • Declaración de Paisaje Protegido del Corredor Verde del Guadiamar (2.706,8 ha) el 26 abril 2003.
  • Fitoestabilización de suelos mediante plantación de árboles y arbustos de 26 especies autóctonas.

 

La fitoestabilización implica el  uso de las plantas y los microorganismos asociados para inmovilizar los contaminantes en el suelo, a través de la absorción y acumulación en raíces, adsorción o precipitación en la rizosfera, y estabilización física de los suelos

 

Los principales resultados del proyecto mostraron que, de todas las especies plantadas, los álamos (Populus alba), pinos (Pinus pinea) y fresnos (Fraxinus angustifolia) acumularon una mayor cantidad de Cadmio (Cd) en hojas y raíces respectivamente; por tanto tendrían un mayor potencial para estabilizar este contaminante.

cd hojas white

Sin embargo, no hubo diferencia significativa  en el contenido de cadmio en el suelo bajo las diferentes especies y en las zonas abiertas. Aunque la tendencia es a que la concentración de este elemento traza sea menor bajo los pinos. Parece ser que este hecho se debe a que existe una  movilización del cadmio a otras partes del sistema y no al efecto de fitorremediación de los árboles (com pers TM).

cd suelo

Además de medir la efectividad de las plantaciones sobre el nivel de contaminantes, se evaluaron otros servicios ecosistémicos asociados como la captación de carbono en hojas y suelo. Mientras que el almacenamiento de carbono en hojarasca fue mayor bajo pino y algarrobo, no hubo diferencia entre especies en la densidad de carbono en el suelo. Sin embargo, la tendencia fue que las plantaciones de fresno, álamo y algarrobo parecen mejorar la función de sumidero de carbono en el suelo. Este efecto se verá reforzado con el tiempo.

c hojarasca

 

En este sentido, las acciones de restauración en el Guadiamar han conseguido recuperar un espacio multifuncional que no sólo hace frente a la contaminación de los suelos sino  que además provee a la sociedad otro tipo de servicios ecosistémicos de regulación, estéticos y recreativos.

Sin embargo, los resultados del proyecto RECARE también suscitan algunas dudas sobre la eficacia de estas medidas de restauración y su planteamiento. A pesar de la eficacia de las especies como fitoestabilizadores de elementos traza en este entorno, lo cierto es que algunas de ellas, como el álamo blanco, son especies caducifolias cuyas hojas caerán al suelo o pueden incluso caer al río favoreciendo la recirculación de estos metales pesados en distintos compartimentos de la Tierra y generando procesos de contaminación difusa. Asímismo, se desconoce cómo afectaría la presencia de elementos traza en las hojas de estos árboles a las redes tróficas y que potencial de bioacumulación o toxicidad podrían alcanzar a lo largo de ellas. Por suerte los investigadores del proyecto RECARE siguen trabajando para dar respuesta a estas preguntas.

 

 

Anuncios

2 thoughts on “RECARE: Siguiendo la pista a la restauración de Aznalcóllar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s